Alteraciones del lenguaje escrito.


(Fragmento del material del curso "Alteraciones del lenguaje escrito. Evaluación y atención")
Dinorah J Reyes Bravo
Para el desarrollo exitoso del complejo proceso de aprendizaje de la lecto-escritura en el niño se hacen necesarias una serie de condiciones que permiten la realización de funciones sensoriales, diagnósticas y motrices imprescindibles para percibir los signos dispuestos ordenadamente de izquierda a derecha, estableciendo la correspondencia entre sonido lingüístico y grafema, sintetizarlos en sílabas y palabras, abstraer su significado y reproducir los signos mediante la actividad psicomotriz.
Un término que se ha estado abordando desde hace unos años por varios autores, entre ellos Jímenez González(1995), es conciencia fonológica, la define como una habilidad metalingüística, necesaria para el aprendizaje de la lectoescritura; plantea que es “La reflexión dirigida a comprender que un sonido o fonema está representado por un grafema o signo gráfico que a su vez, si se lo combina con otro, forman unidades sonoras y escritas que permiten construir una palabra que posee un determinado significado”.
Es la capacidad o habilidad que le posibilita a los niños reconocer, identificar, deslindar, manipular deliberadamente y obrar con los sonidos (fonemas) que componen a las palabras. La conciencia fonológica opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información gráfica a una información verbal.
Este proceso consiste en aprender a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como “un puente” entre las instrucciones del alfabetizador y el sistema cognitivo del niño, necesaria para poder comprender y realizar la correspondencia grafema-fonema.
Otros autores también utilizan el término conciencia fonémica, es el caso de Hernández-Valle y Jímenez (2001), ellos la definen “como la capacidad que tiene el sujeto de descubrir en la palabra un secuencia de fonos o de fonemas”, la cual “sería consecuencia de la instrucción formal en lectura en un sistema alfabético”
La diferencia entre estos términos –conciencia fonémica y conciencia fonológica– no es semejante según estos autores, los procesos que constituyen la conciencia fonológica y la conciencia fonémica serían los mismos (segmentar las palabras en sus fonemas, identificar fonemas dentro de las palabras, reconstruir una palabra a partir de sus fonemas, agregarles u omitir fonemas, etc.).
Luria entre otros autores como Elkonin, Llurova, etc. abordan la problemática sobre el desarrollo del oído fonemático en el niño desde las etapas más tempranas en el desarrollo del lenguaje, luego reaparece en el momento de su preparación para el aprendizaje de la lectura y la escritura, tomándose como la capacidad del menor para realizar el análisis sonoro de palabras.
El niño aprende a diferenciar las palabras, primero por su significado, la que a su vez contribuye a su diferenciación sonora de forma global, porque en la práctica de su comunicación lingüística no se encuentra con sonidos aislados. Esto significa que el grado de desarrollo del oído fonemático primario que puede ser elevado, no implica que el menor sea capaz de solucionar tareas que impliquen formas superiores de análisis espontáneamente. Esta es una habilidad a desarrollar con carácter intencional a partir de los 5 o 6 años de edad, de esta manera lo plantean parte considerable de investigadores.
En esta etapa los niños pueden aprender a realizar el análisis fónico de la palabra logrando dominar determinado procedimiento que le permita extender suficientemente cada sonido en la pronunciación de las palabras.
El desarrollo del análisis sonoro de las palabras en la edad preescolar es una condición substancial para alcanzar un aprendizaje exitoso de la lectura y escritura, por lo que resulta necesario tener presente en la exploración y el trabajo correctivo en los trastornos del lenguaje escrito.
Los procesos fonemáticos están constituidos por:
«  percepción auditiva.
«  discriminación auditiva.
«  análisis-síntesis de la estructura sonora de palabras y oraciones.
El aprendizaje de la lectoescritura se debe fundamentar en un desarrollo óptimo del lenguaje oral, tanto a nivel comprensivo como expresivo y en potenciar el trabajo de habilidades lingüísticas y metalingüísticas, las cuáles son uno de los pilares iniciales en el acceso a la lectura y a la escritura. Aprender a leer y a escribir requiere que el niño comprenda la naturaleza sonora de las palabras, es decir, que éstas están formadas por sonidos individuales, los que debe distinguir como unidades separadas y que se suceden en un orden temporal.
En nuestro idioma, el proceso de lectura comienza con la percepción de las letras y el análisis de su significación sonora; posteriormente se produce la identificación entre letras y sus fonemas correspondientes y su fusión en sílabas. Esta operación es más compleja que la anterior por cuanto las letras aisladas pierden su significación como tal y determinados signos de los fonemas desaparecen en dependencia de la posición que tengan dentro de las sílabas, luego estas sílabas se unen en palabras.
En la escritura el primer paso y uno de los más complejos es el análisis sonoro de las palabras. Para ello se hace necesario definir la estructura sonora, determinar el orden y el lugar de cada fonema en la palabra. Este análisis se realiza con la participación activa de los analizadores verbo motor y auditivo. El primero garantiza el componente motor del análisis a través de la articulación. En las primeras etapas del proceso de aprendizaje esta articulación desempeña un importante papel en la precisión de los sonidos que componen las palabras y su diferenciación con otros similares, así como en el establecimiento del orden de los sonidos dentro de las palabras.
Lo siguiente es el establecimiento de la relación fonema-grafema, el que debe ser diferenciado de otras letras, especialmente de los similares gráficamente, para lo cual es necesario un adecuado nivel de desarrollo del análisis y síntesis visual y las representaciones espaciales. Las dificultades que aquí pueden presentarse se relacionan con la confusión de letras semejantes por sus características gráficas.
La codificación de la imagen de la letra en el modelo visual correspondiente se realiza a través de los movimientos finos de las manos, la que se ejecuta conjuntamente con el control cinestésico. Con posterioridad a la escritura se efectúa el control visual a través de la lectura.
La evaluación de estos procesos comprende las tareas diagnósticas que debe aplicar el maestro para determinar el nivel de desarrollo que poseen los niños en los factores perceptivo–motrices y motivacionales que intervienen en la ejecución gráfica, por tanto se incluyen las tareas dirigidas al diagnóstico de los siguientes aspectos:
  • Lateralidad
  • Percepción visual
           Direccionalidad y motilidad ocular.
           Percepción de la forma y recuerdo visual.
  • Estructuración espacial.

          Conocimiento corporal.
          Orientación en el propio cuerpo.
          Orientación según punto de referencia externo.
  • Motricidad final manual

           Coordinación visomotora.
     Ejecución gráfica (tipos de trazos que emplean los niños/as en el dibujo libre, ideas que poseen acerca de la escritura, requerimientos posturales y relación emocional hacia las actividades gráficas).
Los procesos de lectura y escritura en la norma transcurren sobre la base de un desarrollo equilibrado de diferentes funciones verbales y no verbales tales como:
  • La diferenciación auditiva de fonemas y su correcta pronunciación 
  • El análisis y síntesis de la composición sonora de las palabras
  • El análisis y síntesis visual, las representaciones espaciales
  • La organización y ejecución de los movimientos oculares y finos de la mano.

La alteración de una o varias de las funciones mencionadas puede ocasionar trastornos en los procesos de lectura y escritura a los que se denomina dislexia y disgrafia respectivamente.
ðDislexia. Trastorno específico, estable y parcial del proceso de lectura que se manifiesta en la insuficiencia para asimilar los símbolos gráficos del lenguaje.
ðDisgrafia. Trastorno parcial, específico y estable del proceso de escritura que se manifiesta en la insuficiencia para asimilar y utilizar los símbolos gráficos del lenguaje.
A partir de la etimología de las palabras, los términos dislexia y disgrafia son utilizados para denominar los trastornos parciales de la lectura y la escritura respectivamente /dis / - significa imperfección, dificultad; /lexia/- se refiere a la lectura y /graphos/ - a la escritura. Asimismo la partícula /a/ - sin, que antecede a las vocales alexia y agrafia, se utilizan para definir las formas más graves de estos trastornos.
Los factores causales que desencadenan los trastornos del lenguaje escrito, por lo general no se presentan aislados sino que se combinan y condicionan unos con otros lo que hace mucho más complejo el análisis de las alteraciones que se producen como consecuencia y que a su vez actúan entonces como causas directas de las disgrafias y dislexias. Entre ellas se encuentran: 
v Afectaciones en el análisis y síntesis visual,
v Afectaciones en las representaciones temporoespaciales, memoria visual, percepción fonemática y en la esfera motriz. 
v Alteración de los componentes fónico, léxico y gramatical del lenguaje.
Esto se ha convertido en un problema para el maestro primario, determinados niños que funcionan dentro de los límites de la norma, no siempre aprenden ni adquieren los conocimientos lingüísticos del grado que cursan, independientemente de los métodos de enseñanza utilizados.
La disortografía, otra de las alteraciones en el lenguaje escrito, es un trastorno que consiste en la dificultad para lograr la exacta expresión ortográfica de la palabra, se traduce en las dificultades para el uso correcto de las reglas ortográficas.
Las principales dificultades en el aprendizaje de la escritura con respecto a la disortografía son:

  • Déficit en el conocimiento y uso de las reglas ortográficas.
  • Déficit lector.
  • Déficit en el lenguaje hablado.
  • Déficit en mantener representada una palabra en la memoria de trabajo mientras se busca en la memoria a largo plazo.
  • Déficit para conocer y realizar correctamente la conversión fonema-grafema.
  • Déficit en articular correctamente los sonidos del habla.
  • Transposiciones de grafías (ne x en; le x el, etc.)
  • Sustituciones de grafías por alteraciones en la pronunciación
  • Escritura en bloque. Lo mismo que en el caso anterior, la provoca insuficiencias en el análisis-síntesis de la composición sonora de palabras, sílabas y oraciones. (Lo escrito en negrita es lo correcto).
  • Escritura en espejo (números, grafías, sílabas y palabras). La causa es una insuficiente lateralización. El ejemplo aparece más adelante.

Las alteraciones más frecuentes en el lenguaje escrito (disgrafia) se caracterizan por:
  • Cambio de grafías semejantes en su escritura (b, d, p, q, g; m, n, etc.) o por el nivel articulatorio (g, c; t; ch, ll, ñ; etc.)
  • Omisión de sonidos, sílabas y/o palabras. En el caso de los sonidos están los pocos audibles, es el caso de n, r, s, l en posición intermedia y final, así como una de las vocales en los diptongos.
  • Unión y/o fragmentación de palabras. Es evidencia de un insuficiente desarrollo de la capacidad de análisis-síntesis de la estructura sonoro-silábica de palabras.

En el caso de las Dislexias pueden suscitarse estos mismos errores.
Algunos de los ejemplos de estas alteraciones, las que difieren en causas y manifestaciones:
En este caso se observa escritura en espejo, indicador de dificultades de lateralización. Los trazos también apuntan a dificultades en la coordinación motriz.
Evidentemente aún no ha desarrollado las habilidades previas para la adquisición de este aprendizaje. No obstante de sus dificultades de lateralización, las que tienen un fundamento neurológico, es preciso entrenar la orientación espacial, iniciando por su esquema corporal, sin dejar de lado los procesos perceptuales.


Es significativo el cambio de /g/ por /q/, lo que puede estar dado por problemas en la espacialidad, la omisión de sílabas así como el cambio de palabras puede estar dado por dificultades en la capacidad fonemática. Se debe continuar trabajando el desarrollo del control muscular.


En esta muestra de una prueba psicológica se constata omisiones de sonidos poco audibles (n, m, s, c) además de la omisión de una de las vocales en los diptongos, los cambios de /ll/ x /ñ/ y la unión de palabras, todos son muestra de alteraciones en la capacidad fonemática.

En esta última muestra se evidencian las alteraciones en la coordinación motriz, no ha logrado aún el análisis y la síntesis de la composición sonora de palabras y oraciones, lo que se refleja en la escritura en bloque. No hay dominio de la inadecuación de la /g/.
En el ejemplo de la escritura de números es una producción espontánea. Los restantes son escritura de dictados.
Es importante!
Para el diagnóstico de este trastorno hay que descartar que las alteraciones estén dadas por:
  • Defecto visual.
  • Defecto auditivo.
  • Déficit intelectual.
  • Abandono pedagógico.
  • Problemas de salud que incidan en el aprendizaje.
  • Uso de métodos inadecuados en la enseñanza de la lectoescritura.
  • Alteraciones psiquiátricas.

La Pedagogía contemporánea plantea que el docente debe centrar su atención en la actividad del niño como ente activo en el proceso de aprendizaje haciéndolo desde una perspectiva abierta y dinámica, siempre en la búsqueda de soluciones a las situaciones que se dan en la práctica profesional, es a través de las mismas que va modificando el pensamiento y el mundo interior del niño. Él debe ser el centro y eje de su propio aprendizaje. Esta concepción tiene presente que el niño es un ser que piensa, actúa y crea.
Es preciso tener presente que la lectura y la escritura son parte importante en el proceso de formación del niño como un ser autónomo. Tampoco podemos obviar que ambos procesos se perfeccionan en la medida que se ejercitan.
Es importante tener presente que cada una de las habilidades de comunicativas: leer, escribir, escuchar, hablar, tienen semejanzas y diferencias pero están estrechamente interrelacionadas, todas utilizan la lengua. Tanto en la actividad de escuchar como en la lectura, el niño da significación al texto escuchado o visto.






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