El niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Sugerencias para su atención.

                                                                                                           Dinorah J. Reyes Bravo
Algo que se va haciendo más “común” en nuestras aulas son los niños que presentan dificultades atencionales, se muestran intranquilos en grado extremo, se les dificulta seguir instrucciones del docente, mantenerse en su lugar, terminar una actividad, llevando esto al maestro en muchas ocasiones a preguntarse qué hacer con este escolar.

La causa de estas dificultades suele ser el trastorno por Déficit de Atención.
Este trastorno se caracteriza por 3 síntomas principales:
  Cuándo podemos considerar la inatención en el escolar?
 Comete errores frecuentes por descuido.
 No presta atención a los detalles.
 Parece no escuchar cuando se le habla.
 Dificultad para organizar sus actividades o tareas.
 Rechaza cualquier esfuerzo mental sostenido.
 Pierde cosas necesarias constantemente.
 Se distrae por estímulos irrelevantes.
 Es olvidadizo.
 Se le dificulta seguir instrucciones y no logra terminar los trabajos.

Cuáles son las características de la hiperactividad?
 Movimiento excesivo de manos y pies.
 Abandona con frecuencia su asiento en clase.
 Corre o salta en situaciones inapropiadas.
 Se le dificulta realizar actividades de forma calmada, tranquila, actúa como si estuviese impulsado por un motor o que se le ha dado “cuerda”.

Qué nos indica la presencia de impulsividad?
 Responde de forma precipitada a preguntas, antes de que se terminen de realizarlas.
 No espera que se acabe de dar instrucciones, comienza a operar sin conocer lo que se le va a pedir.
 No aguarda su turno.
 Suele hablar en exceso.
 Interrumpe conversaciones o se inmiscuye en actividades de otros.
 Bajo control de impulsos, actúa sin medir consecuencias.

Qué otras situaciones se observan en estos niños?
 Dificultades académicas (en el aprendizaje de la lectura, la escritura y/o las matemáticas).
 Dificultades en la coordinación motriz, torpeza motora.
 Dificultades en el lenguaje ( pronunciación, comprensión…)
 Desajustes emocionales (depresión, irritabilidad) y en el comportamiento. Fluctuaciones en el estado de ánimo.
 Baja autoestima.
 Trastornos del sueño.

TIPOS DE TDAH
Se distinguen tres tipos:


Qué hacer? Cómo resolver el problema de estos alumnos?
Lo recomendable es que se brinde una atención integral:

El tratamiento médico por sí solo no va a resolver la situación del menor, contribuye, pero si se le brinda atención por especialistas de las áreas psicopedagógica y/o psicológica, que brinden orientaciones a padres y maestro en función del manejo y atención de este escolar, sería mucho más satisfactorio y los resultados positivos. De ahí que exponemos una serie de sugerencias que deben tener en cuenta los docentes con estos alumnos, algunas de ellas válidas para los padres. 


El tratamiento a llevar los especialistas con estos niños, amerita abordarlo en otro momento.


Recomendaciones:
 Mantener siempre una actitud positiva, la que nos llevará a ser positivos con los alumnos, sobre todo lo percibirán y serán beneficiados de ello los alumnos con TDA/H.
 Para motivar las clases hacer la imaginación nuestra aliada: hacer viajes imaginarios, visualizarnos como un personaje de la época, etc…
 Buscar referentes como patrones adecuados: deportistas, héroes, personajes de la literatura, etc.
 Reconocer sus esfuerzos por mínimos, insignificantes que parezcan.
 Explicarles el porqué de las cosas…
 Involucrarlos en la toma de decisiones, hacerlos partícipes de ellas.
 Es necesario prepararlos mentalmente en las tareas que van a realizar, por lo que es preciso anticiparles las mismas.
 Tanto el maestro como los padres deben ser modelo de conducta, buenos patrones a seguir, por lo que deben ser coherentes con lo que dicen y hacen.
 Se requiere establecer metas a corto plazo, orientarles tareas que ellos puedan cumplir sin dejar de esforzarse.
 Cerciorarnos de que las actividades que le asignamos se correspondan con los conocimientos trabajados, al pedir algo que desconocen, implica pérdida de interés.
 Hacerles conocer los objetivos en los que estamos trabajando, los que deben alcanzar, para que puedan trabajar en pos de ellos y puedan autoevaluarse.
 Hacerles saber que deben de tomarse su tiempo en la ejecución de tareas, revisar antes de entregar sus actividades, corroborando de que esté correcto, insistiéndoles para que se percaten si han cometido algún error.
 Es sumamente trascendental hacerles saber que son importantes, que confiamos en que pueden superar los retos, las metas que se han marcado en conjunto para cumplir. Debe mostrárseles el apoyo que le brindamos sin dejar de exigirles.
 Evitar las amenazas, no educan…
 Darle al error que cometen el tratamiento adecuado, llevarlos a su reconocimiento, preguntarles si se puede hacer de otra manera, en caso de que no sepan, enseñarles de la forma en que ellos se pueden apropiar del conocimiento, solicitarles con una tarea análoga que la realicen, lo que permitirá comprobar que asimilaron la ayuda que se les brindó y estimularlos ante su logro. El error es una oportunidad de aprendizaje, hay que hacerles saber eso… Errar es de humanos, rectificar es de sabios (así versa un viejo refrán)
 No comparar con nadie…
 Las correcciones, las llamadas de atención deben ser en privado, haciéndoles ver lo que han hecho mal, lo que han incumplido…
 No etiquetar… No se vale utilizar expresiones como: “eres malo”, “eres tonto”, “no sirves para nada”, “eres muy torpe”, entre otras.
 En momentos en que ha realizado algo incorrecto evitar los excesivos regaños, los bloquean mentalmente.
 Estos niños NECESITAN que se les dedique tiempo, se precisa de mucha paciencia para atenderlos.
 Estos niños precisan de la aceptación de sus maestros y padres, el rechazo los hace rebeldes, sentirse culpables…
 Enseñarlos a que conozcan sus posibilidades y potencialidades. Es importante que se conozcan, que sepan cuáles son sus fortalezas y en qué necesitan trabajar para mejorar.
 Deben comunicarse con claridad las normas de disciplina en el aula, deben ser pocas, claras, flexibles y cumplibles. Periódicamente revisar con el alumno el cumplimiento de las mismas, someterla a autoevaluación y retroalimentarse ambas partes (maestro-alumno) a partir de los resultados de la misma.
 Evitar el bombardeo de estímulos tanto en el aula como en el hogar en el momento de las tareas docentes.
 En el salón de clases buscar la mejor ubicación para el escolar en dependencia de su funcionamiento.
 El maestro necesita supervisar las tareas, recordar o buscar que el alumno recuerde sus tareas, animarlo, incentivarlo, premiar y reconocer actitudes positivas, resultados favorables, motivarlo adecuadamente.






Entradas populares de este blog

La evaluación de la madurez para el aprendizaje de la lectoescritura. Test ABC de Lorenzo Filho.

Cómo trabajar para lograr la madurez para el aprendizaje? Algunas actividades.

Una propuesta de entrevista (anamnesis) para la evaluación psicopedagógica.